
La multiplicidad de cambios que trajo consigo la globalización afectaron directamente a la familia. Hoy en día existen múltiples modelos familiares que van desde la familia extensa, la familia nuclear, la monoparental y otras formas como la de padres que viven fuera de sus países por que deben trabajar y delegan el cuidado de sus hijos a terceros. Lo complicado de dicha cuestión no es el modelo mismo de familia, sino el manejo de hábitos, de la autoridad y de la capacidad de frustración en el núcleo familiar. Hoy día encontramos estudiantes sin ningún tipo de restricción en sus hábitos. Padres y cuidadores les dejan hacer lo que quieran y por tal razón la mínima dificultad crea frustración; la construcción de algunas reglas de convivencia es tomado como atentado contra el libre desarrollo de la personalidad. En nuestras instituciones educativas vemos como estudiantes cada vez más se agreden entre sí y agreden a sus docentes pues el núcleo familiar en donde se aprendía a convivir se ha transformado.
Una expresión muy común entre estudiantes y cada vez más común entre docentes, es aquella de "que tiene de malo", pues como diría Nietzsche, cuando no existe nada malo todo está permitido. Y con el argumento de que "no tiene nada de malo" vemos como los estudiantes llegan a situaciones muy serias como consumo de drogas, embarazos no deseados, pandillas, barras bravas y otro tipo de situaciones. Sin ser tan extremos, hechos como pintarse el cabello en clase, usar aparatos electrónicos en espacios como las aulas, no saludar, no causan ningún problema a estudiantes sin restricciones.
Por tal razón, cada día necesitamos más profesores canguro; docentes capaces de albergar en su ser a sus estudiantes, entusiasmarse con ellos, entenderlos, escucharlos, quererlos, ser un padre o un madre para ellos; teniendo en cuenta que se es docente, formador y orientador. En otras palabras, la escuela del futuro debe asumir el rol de la familia en la formación de hábitos, en la construcción de sentido, en el manejo de la frustración. Debe deconstruir una serie de hábitos mal aprendidos y generar espacios de integración de nuevas experiencias significativas.