viernes, 13 de febrero de 2009

Vino nuevo en odres nuevos


Cuando se entra a un aula de clase promedio en cualquier lugar de Colombia, se notará que los estudiantes se encuentran dispuestos en muy ordenadas finas que miran a un tablero. Podrán cambiar la forma de los pupitres, el tamaño del aula, el material del tablero, el contexto de la escuela, las metodologías, pero esta disposición esencial del aula parece no cambiar.

No hace falta realizar grandes estudios para reconocer que dicha organización esconde un modelo escolar anacrónico para nuestros días. Podría decirse que tiene sus raíces en las cátedras medievales y en la estructuración escolástica de la "lectio" en la cual el estudiante realiza un trabajo individual y luego debe ser instruido por el maestro quien sabe más que el estudiante y es quien imparte el conocimiento. La expresión "magister dixe" esconde toda esta realidad.

Hoy en día, en Colombia, desde la escuela hasta la universidad, está es la práctica educativa más común: la interacción maestro-estudiante dentro de un aula de clase en una relación asimétrica que busca transmisión de información. Existen innovaciones tecnológicas que más que cambiar el modelo lo refuerzan. Ahora se utilizan tableros digitales, proyecciones informáticas, computadores portátiles, etc.; en la misma interacción asimétrica.

Esto me causa un serio cuestionamiento: ¿éste es el tipo de formación que necesita nuestra sociedad hoy?. Vivimos en un mundo complejo y en continuo cambio, globalizado y con serios problemas ambientales, económicos y sociales; aldea de la información en continuo intercambio simbólico. Mundo excesivamente permisivo, hedonista, intercultural y familiarmente desestructurado. ¿Será que las aulas estructuradas en la relación maestro (que conoce) y estudiante (que poco sabe) son el espacio y el ambiente pedagógico para formar a los hombres y las mujeres del mañana?

Es bueno reconocer que nuestros estudiantes aprenden todos los días, pero en la gran mayoría no aprenden lo que nosotros le queremos enseñar. Interactúan por Internet, por medio de los teléfonos celulares, aprenden de la televisión, de los videojuegos, de sus amigos, etc.; y la gran mayoría de intercambios de aprendizajes ocurren en espacios diferentes a los formales. Se aprende en el parque, en el bus, en la casa, en las conversaciones con los amigos, en la familia; y muchos de esos aprendizajes además de ser significativos, son altamente perdurables.

La escuela del futuro es una escuela con otros espacios de aprendizaje diferentes a las aulas de clase tradicionales; espacios afectivos, espacios cooperativos y colaborativos, espacios cargados de sentido, espacios integrados con su entorno y su contexto (con su ciudad, pueblo o región), espacios personalizante. Nuevos espacios para una nueva escuela.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que usted plantea en la última parte están necesario para nuestras clases, pero leyo la noticia del El TIEMPO y observando que las pruebas PISAS se realizarán en papel y luego de forma digital, nos esta obligando a incluir el Internet no como la materia de Informática sino como la matería de todas las areas.

Uno le hace una invitación a un padre de familia y a un estudiante de interactuar en su entorno; la primera excusa que toman es el tiempo y el dinero del transporte y que es más facíl buscar información por internet que tiene una cuota fija. Entonces a que jugamos

Anónimo dijo...

Profesor no tengo el gusto de conocerlo pero sus comentarios son validos, pero nuestra profesión pedagógica se ha desvalorizado tanto que cualquiera puede dictar una clase x sin tener en cuenta su perfil profesional, por eso en ocasiones nos sentimos como dioses y tenemos el descaro de hablar de calidad.